Simular un orgasmo es un acto que, a primera vista, puede parecer bastante extraño. ¿Para qué hacer creer a tu pareja que has llegado al orgasmo, si no ha sido así?
El sitio Kinkly.com se interesó por las personas que ya habían simulado un orgasmo y por las razones que las llevaron a hacerlo. Su encuesta obtuvo 1232 respuestas.
El 80% de los participantes admitió haber simulado un orgasmo. Estos actores y actrices en ciernes estiman que, por término medio, fingen el clímax el 27% de las veces.
Pero, al analizar un poco más los resultados, es ahí donde las cosas se vuelven realmente interesantes.
Las mujeres simulan más los orgasmos
El 87% de las mujeres ya ha simulado un orgasmo, frente al 69% de los hombres. Las mujeres que simulan lo hacen el 37% de las veces, y los hombres, solo el 9% de las veces.
Detrás de esta diferencia está, para empezar, el evidente aspecto técnico. De hecho, es mucho más complicado hacer creer a tu pareja que acabas de llegar al orgasmo si se supone que algo tiene que salir de tu pene cuando eso ocurre.
Es cierto que un hombre puede llegar al orgasmo sin eyacular, o eyacular sin llegar al orgasmo, pero, para fingir, la técnica más frecuente entre los hombres probablemente sea deshacerse discretamente del preservativo vacío, algo que no es posible en todas las situaciones. En cambio, en el caso de las mujeres no hay ninguna «prueba visible».
Pero también hay una cuestión de desigualdad frente al orgasmo. Los hombres que respondieron a la encuesta estiman que llegan al orgasmo el 86% de las veces, frente al 70% de las veces en el caso de las mujeres.
Cabe señalar también que las mujeres tienden más a simular el orgasmo cuando son jóvenes (entre 18 y 24 años), mientras que los hombres tienden a hacerlo cuando son algo mayores (entre 35 y 44 años).
Simular un orgasmo: ¿por qué motivos?
Entre las razones mencionadas para simular un orgasmo, predominan cuatro respuestas. De la más frecuente a la menos frecuente:
- «No quería que mi pareja se sintiera mal».
- «Quería que la relación sexual terminara».
- «Quería que mi pareja se sintiera bien».
- «Estaba satisfecho/a sexualmente, pero lo hice porque tenía la impresión de que se esperaba eso de mí para que la relación sexual terminara».
Entre quienes simulan, pocos son descubiertos in fraganti. El 74% cree que su pareja no logra determinar si está fingiendo. Sin embargo, al 33% alguna pareja le ha preguntado si había fingido. Y el 30% ya ha confesado la farsa.
Y cuando se confiesa a la pareja que en realidad no se ha llegado al orgasmo, ¿qué ocurre? En muchos de los casos recogidos por la encuesta, hay reacciones negativas, discusiones e incluso rupturas. Pero también hay esfuerzos por prestar más atención al placer de la otra persona y una mejora general de las relaciones sexuales.
Recordemos que la comunicación es la clave para que las relaciones sexuales sean satisfactorias, y que el orgasmo no es una obligación para disfrutar en la cama. Si ocurre una, dos o diez veces, tanto mejor.
Pero a veces el cuerpo se pone caprichoso y cuando no funciona, ya sea en tu caso o en el de la otra persona, no hay por qué hacer un drama. Se puede disfrutar de un buen momento íntimo, con o sin orgasmo, aunque haya que volver a intentarlo un poco más tarde, quizá dando más indicaciones a la otra persona para disfrutar al máximo.

