BDSM y salud mental: algunos estudios

BDSM y salud mental: ¿qué dice la ciencia?

el

¿Existe un vínculo entre BDSM y salud mental? En la literatura y el cine, se encuentran, con frecuencia, clichés que asocian la práctica del BDSM con una forma de psicosis. Se tiende a describir a los dominantes como seres peligrosos, manipuladores y violentos, mientras que los sumisos/as se llevan el papel de criaturas débiles, dotadas de dificultades sexuales, o que se recuperan con dificultad de un trauma sexual pasado.

BDSM y salud mental: algunos estudios

Si la saga Cincuenta sombras de Grey, que relata la relación abusiva entre una doncella asustadiza y un magnate control freak, contribuyó a popularizar el BDSM, no obstante no hizo nada por arreglar las ideas preconcebidas. Más recientemente, la película 365 DNI también remató el kitsch de las esposas. Pero si se espera encontrar respiro en la literatura clásica, no se puede decir que los personajes descritos por Sade o Sacher-Masoch sean muy estables psicológicamente.

De hecho, el vocabulario es ambiguo: por ejemplo, el término “sadismo” puede designar tanto una crueldad patológica como un simple gusto por ciertas prácticas entre adultos consentidos.

Pero ¿qué pasa en realidad? ¿Es el BDSM realmente una válvula de escape reservada a las almas atormentadas? Varios estudios se abordan la cuestión.

Demografía del BDSM

Entre 2001 y 2002, se realizó una encuesta por teléfono, sobre una muestra de 19307 australianos de entre 16 y 59 años.

Entre los participantes sexualmente activos, el 1,8 % declara haber tenido actividades BDSM durante el año anterior. Esta práctica concierne al 1,3% de las mujeres y al 2,2 % de los hombres, con cifras más altas entre las personas homosexuales o bisexuales.

El estudio constata de hecho algunas diferencias significativas. Efectivamente, los adeptos del BDSM son más propensos a haber:

  • practicado el sexo oral o anal, un anilingus, o una estimulación del ano con los dedos o la mano,
  • tenido varios partenaires durante el año anterior,
  • tenido relaciones sexuales con otra persona que no sea su pareja habitual,
  • tenido una relación sexual por teléfono,
  • visitado un sitio web para adultos o visto una película pornográfica,
  • utilizado un sextoy,
  • participado en una orgía.

BDSM y salud mental

Básicamente, lo habrán entendido, los aficionados al BDSM son, de manera general, pequeños traviesos – o al menos, más que la media.

Pero, en comparación con los no adeptos, el estudio no pone de manifiesto ningún problema psicológico particular en los aficionados a las cuerdas y las azotas. La ocurrencia de traumas sexuales no es mayor, y estos no son más propensos a la desdicha ni a la ansiedad.

Más sorprendente, el estudio parece poner de manifiesto un vínculo positivo entre BDSM y salud mental. Efectivamente, entre los hombres encuestados, aquellos que practican BDSM resultan globalmente más estables psicológicamente que aquellos que no lo practican.

Los investigadores concluyen que el BDSM es un simple interés sexual o cultural atractivo para una minoría, y no se inscribe, para la mayoría de los practicantes, ni en un síntoma patológico ligado a un trauma, ni en dificultades con el sexo “vanilla”.

BDSM y salud mental

Otro estudio de 2013, centrado en las características psicológicas de los adeptos del BDSM, rompe también los clichés del personaje atormentado aficionado a las palmetas.

903 adeptos del BDSM, y 434 no adeptos que sirvieron como muestra de control, completaron un cuestionario en línea que intentaba determinar diversos rasgos de su personalidad. Las preguntas versan sobre:

Parece que existe de hecho un vínculo entre BDSM y salud mental… pero no el que los fans de Cricri Grey podrían esperar.

Efectivamente, los resultados denotan características psicológicas globalmente más positivas en las personas que practican BDSM que en el grupo de control. Los adeptos del BDSM son, en promedio, menos neuroticos, más extrovertidos, más conscienciosos, menos sensibles al rechazo, más abiertos a nuevas experiencias, y sienten un mayor bienestar que los no adeptos. No obstante, son menos indulgentes.

En conjunto, las personas dominantes obtienen una puntuación mejor que las personas sumisas, y los no BDSM tienen los peores resultados.

Aquí también, el estudio concluye que el BDSM es un ocio recreativo, y no el síntoma de una psicosis.

BDSM y salud mental

¿El BDSM, un pasatiempo?

En 2016, un nuevo estudio intenta por tanto verificar esta hipótesis, evaluando si el BDSM posee bien todas las características de un pasatiempo recreativo. Cuando se trata de analizar sus motivaciones y sus prácticas, ¿se puede emplear el mismo referencial que para la escalada, la filatelia o el bádminton?

935 adeptos del BDSM responden a un cuestionario en línea sobre la manera en que perciben y practican esta actividad.

La mayoría de los participantes declararon que el BDSM estaba asociado para ellos a:

  • placer o diversión (98,5%) y emociones positivas (96,6%),
  • relajación o una disminución del estrés (91,4%),
  • el desarrollo de competencias individuales (90,8%),
  • una sensación de aventura (90,7%) y de libertad (89,7%),
  • expresión o exploración personal (90.6%).

El BDSM parece jugar para sus adeptos el rol de un deporte, generalmente bastante serio, aunque esta visión varía en función de las prácticas y de las identidades.

El estudio confirma por tanto los dos anteriores, concluyendo que los investigadores y los profesionales de la medicina pueden bien interpretar el BDSM como un deporte.

BDSM y salud mental: algunos estudios

Conclusión

No, los adeptos del BDSM no son más inestables que la media. Y si existe un relación entre BDSM y salud mental, esta sería más bien positiva.

Por supuesto, no hay que extraer conclusiones demasiado apresuradas. En el BDSM, como en cualquier otra parte, se pueden encontrar personas vulnerables, y personas malintencionadas que buscan aprovecharse.

No olviden que el BDSM requiere, ante todo, una situación de confianza, de comunicación y de respeto al consentimiento. Más aún, ya que ciertas prácticas pueden resultar peligrosas si no se toman suficientes precauciones, o si no se domina lo que se hace. Es un poco como el parapente, en resumen. Escuchen su intuición, y si un acto o una pareja no les pone totalmente a gusto, no se lancen.

Etiquetas:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *