Este artículo relata la evolución a lo largo del tiempo de la sexualidad en las obras literarias de fantasía y ciencia ficción.
Querido lector, si esta introducción rebarbativa acaba de hacerte bostezar, ¡no te vayas! Porque si sigues leyendo, vas a descubrir historias de culos, de penes y de testículos, todas más o menos raras. Relaciones sexuales con alienígenas, vampiros, o contigo mismo gracias a las máquinas del tiempo.
Y como cereza en el pastel, con esto podrás hacerte pasar por alguien que ha leído un montón de libros. Pero atención, spoilers en el horizonte.
Ciencia ficción antigua y testículos
La novela “Historias verdaderas”, obra redactada en griego por el escritor sirio Luciano de Samosata en el siglo II, es a veces calificada de “primera narración de ciencia ficción de la literatura occidental”. Pero esta denominación es objeto de encendidos debates entre aficionados a la SF.
La nave del héroe es arrastrada por los aires por una tormenta y se encuentra en la Luna.
El satélite resulta estar poblado únicamente por individuos de sexo masculino. Estos se reproducen pariendo por el muslo, o plantando su testículo izquierdo en el suelo para que crezca un árbol de bebés. El rey lunar le ofrece a su hijo, el príncipe, en matrimonio.
El sexo del villano de la historia
A continuación, habrá que esperar al siglo XX para que los personajes buenos de las obras de fantasía vuelvan a tener derecho a hacer tonterías.
Hasta entonces, la sexualidad desenfrenada queda reservada a las criaturas bárbaras y poco evolucionadas y a los seres demoníacos.
Gulliver y la sexualidad de los yahoos
En “Los viajes de Gulliver” de Jonathan Swift (1921), el héroe desembarca entre los Houyhnhnms, caballos inteligentes y sabios. Estos emplean bestias de tracción repugnantes que se parecen extrañamente a los humanos, los yahoos, de costumbres sucias y obscenas.
Carmilla, joven chica vampira lesbiana
Carmilla, creada por Joseph Sheridan Le Fanu en 1872 en la novela del mismo nombre, es una joven chica vampira lesbiana.

Corteja a su víctima y se transforma regularmente en gato. ¿El objetivo? Irle masticando discretamente la yugular, haciéndola así morir a fuego lento.
La época de las revistas pulp
En los años 1920 a 1930, los pulps, abreviatura de “pulp magazines”, eran muy populares en Estados Unidos.
Estas publicaciones deben su nombre al papel de mala calidad, constituido de fibra de madera muy gruesa, sobre el que se imprimían (“woodpulp”). Poco costosas, generalmente costaban la módica suma de 10 centavos.
Las revistas pulp publicaban principalmente ficción. Sus temas, muy diversos, iban de la romántica a lo fantástico, pasando por la novela policiaca y la ciencia ficción.

Durante mucho tiempo, los editores, bastante puritanos, sintieron la necesidad de proteger al lectorado masculino adolescente, identificado como su principal objetivo de marketing.
Las portadas de ciertas revistas eran bastante sugerentes, mostrando a doncellas escandalosamente vestidas intentando escapar de criaturas tentaculares. Sin embargo, su contenido era generalmente bastante más casto.
Odd John y el complejo de Edipo
La novela “Odd John”, escrita por Olaf Stapledon en 1935, es una de las primeras obras de ciencia ficción del siglo XX que mencionan actos sexuales no convencionales. Su título se traduciría literalmente como “John raro”.
John es un mutante con capacidades mentales sobrehumanas: un “Übermensch”, palabra alemana que se traduciría como “superhombre”. Es en alemán porque el autor, inglés, le gustaba mucho Nietzsche.
Nuestro supermutante se niega a conformarse a las reglas de la sociedad. Decide, por tanto, tener relaciones sexuales con su mamá, y seducir a un chico mayor que él.

Aun así, se plantea cuestiones éticas sobre sus relaciones… Y acaba por concluir que toda interacción sexual con humanos “normales” se parece a la zoofilia. Se la cree un poco, este mutante, ¡a fin de cuentas!
Los años 50: el inicio del culo en la SF
Los Dirbanu, alienígenas homófobos
En 1953, Theodore Sturgeon escribe “The World Well Lost”, un cuento de ciencia ficción en el que una pareja de extraterrestres llega a la Tierra.
La pareja es particularmente adorable, y los dos alienígenas son inmediatamente apreciados por los humanos, debido a su gracia y su amor manifiesto.
Así que les apodan los “Loverbirds”, las tórtolas, los medios. Su especie ya es conocida por los terrícolas: se trata de los Dirbanu. El embajador de su planeta solo se dignó a visitar la Tierra una vez, y expresó claramente su asco.
Sin embargo, el silencio es roto por el gobierno Dirbanu, que pide la extradición de la pareja de Loverbirds, ya que estos son criminales fugitivos. La Tierra, para hacer buena impresión, decide colaborar, y encarga a dos inseparables astronautas esta misión.
Mientras uno de los dos astronautas duerme, el otro se da cuenta de que los Loverbirds, que son telepáticos, han descubierto uno de sus secretos mejor guardados. Pero ¿qué secreto es ese? En todo caso, resulta estar dispuesto a matarlos para evitar que este pueda ser revelado.
Pero, por suerte, los Loverbirds son listos. Le hacen unos pequeños dibujos para explicarle que, aunque uno de ellos se parece a un hombre y el otro a una mujer, ambos son machos Dirbanu. En cuanto a las hembras Dirbanu, son criaturas regordetas y bajitas.
Y mala suerte, ¡esos malditos Dirbanu son homófobos! De ahí la huida de la pareja de tórtolas, y la repugnancia del embajador por la Tierra, que, para él, es un poco el planeta de los tipos que se follan entre ellos.
El astronauta, que está secretamente enamorado de su amigo, comprende, por tanto, su situación, y los libera. ¡Así que ese era su famoso secreto! ¡Poco para hacer un drama de ello!
Una vez llegados a la planeta de los Dirbanu, estos, bastante apurados porque los humanos se larguen, no hacen mucho drama cuando les hace creer que los Loverbirds han muerto en el camino. Por fin, nuestros dos héroes pueden tranquilamente emprender el camino de vuelta.
Theodore Sturgeon tuvo bastante problemas para hacer publicar su libro. Que conste, humanos, Dirbanu, misma lucha…
¿Cómo amarse a uno mismo? Con una máquina del tiempo
En “All You Zombies”, escrito en 1958 por Robert A. Heinlein, el héroe, armado con una máquina del tiempo, se las arregla para… Esperen, es un poco complicado.
Edit: ¡Alerta de spoilers! Este cuento fue adaptado al cine: es la película Destino (disponible en Netflix). Si planean verla, pasen rápido al párrafo siguiente!
Bueno, vamos a empezar por el nacimiento. Al principio, es una tía, que es hermafrodita sin saberlo. Crece en un orfanato, luego conoce a un tío, con el que se acuesta y queda embarazada. Solo que ese tío, en realidad, era una versión de ella venida del futuro, enviada allí por una versión de ella venida de un futuro más lejano.
El parto sale mal, así que hay que transformarla en tío para salvarla. Su versión de ella del futuro lejano aprovecha para raptar al bebé y dejarlo en el orfanato, en la fecha en la que ella fue dejada en el orfanato. En fin, el bebé también era ella.

Bueno, para resumir: ¡los viajes en el tiempo, eso lian un poco el asunto!
Para asegurar su existencia, nuestra heroína, que también es un héroe, tuvo que crear toda una madeja desastrosa para auto-fecundarse, con el fin de convertirse en su propio padre y su propia madre. Si se han perdido por el camino en este bucle infinito, tranquilícense, probablemente no son los únicos.
Años 60: sexualidad y ciencia ficción se unen
El sol, el ciervo y su pene
En “Flesh”, novela escrita en 1960 por Philip José Farmer, el sexo está omnipresente. Traducido literalmente, el título de esta obra significa “carne”.
El héroe, Peter Stagg, abandona la Tierra con otros astronautas, en el año 2100. En inglés, “stag” significa ciervo. Detalle importante para lo que sigue.
Gracias a esta maravillosa tecnología que es el hipersueño, regresan a la Tierra 800 años más tarde. Y ahí, ¡sorpresa y drama! El planeta se ha convertido en un mundo rocoso, devastado, poblado por extrañas sociedades paganas.
Allí se encuentra con un grupo, compuesto principalmente por mujeres, que le injertan astas en la cabeza, al estilo ciervo, y lo bautizan como “Héroe del Sol”. Al final, este glorioso título resulta bastante jodido. En realidad, lo convierte en un esclavo sexual. El sol, que se lleva la culpa. Nuestro pobre héroe se ve, por tanto, obligado a follar a prácticamente todas las tías del grupo, las vírgenes por delante. Así que se plantea un montón de preguntas existenciales. Él también… Desde luego…

A pesar de su popularidad como falo sobre patas, cuando se enamora de verdad, el objeto de su afectación rechaza sus intentos.
Este libro no fue unánime entre la crítica. Aunque la mayoría apreció el estilo de Farmer, muchos le reprocharon haber parido la trama como pretexto flojo para ensamblar escenas de culo. Reconozcamos que esta historia de gang bang femenino tiene un ligero aspecto de guion de película porno.
Orgías extraterrestres, clonación femenina y otras curiosidades
A continuación, las prácticas sexuales alternativas en la ciencia ficción se diversifican y se banalizan. La sexualidad y la ciencia ficción se vuelven íntimamente vinculadas.
Asimov y el tercer sexo
En “The Gods themselves (“Los Dioses mismos”), en 1972, Isaac Asimov describe una especie extraterrestre con tres géneros, todos ellos desempeñando un papel en la reproducción.
Los miembros de esta especie deben tener relaciones sexuales a tres para procrear. De ahí normas sociales y sexuales diferentes a las nuestras. En la misma novela, evoca los riesgos y los problemas relacionados con la sexualidad en microgravedad.
Colonias exclusivamente femeninas y reproducción
En “When it changed”, en 1972 también, Joanna Russ describe una colonia humana en la que los hombres han sido exterminados por una epidemia, treinta generaciones antes.
Las mujeres se reproducen, por tanto, por fecundación in vitro. No necesitan en absoluto a los hombres y se preocupan por la llegada de astronautas masculinos a sus planetas. Una de ellas intenta matarlos. Y la que lo impide lamenta en parte haberles permitido sobrevivir, preocupada por los cambios que se avecinan relacionados con su presencia.
Este concepto de sociedad íntegramente femenina que no desea en absoluto la presencia de hombres entre ellas es retomado en 1976 por James Tiptree, Jr., alias Alice Sheldon, en “Houston, Houston, Do You Read?”.
En este libro, las tías son más radicales. Estudian a los astronautas y toman algunas muestras de espermatozoides, para diversificar su genotipo, hasta entonces invariable, ya que se reproducen por clonación. Pero después, tienen la firme intención de matarlos.
Castración, andróginos y fetichistas
En 1967, en “Aye, and Gomorrah”, Samuel R. Delany describe un mundo en el que los astronautas, llamados “Spacers”, son castrados antes de la pubertad, ya se trate al principio de individuos de sexo masculino o femenino. El objetivo: evitar los efectos mutagénicos de las radiaciones estelares sobre los gametos.
El resultado son adultos andróginos, de los que se tiene dificultad para determinar cuál era el sexo inicial. Los fetichistas se sienten sexualmente atraídos por estos astronautas, imperturbables e inaccesibles. Los Spacers se aprovechan de esta atracción para divertirse y ganar dinero prostituyéndose. Pero, en cierto modo, también se trata para ellos de escapar de la soledad y de reconquistar su sexualidad perdida.
Ilustración y fuentes
La imagen en la cabecera del artículo representa un ciapodo. Estas criaturas fueron popularizadas por Ctésias de Cnido, uno de los autores antiguos parodiados en Historias verdaderas.
El ciapodo en cuestión no está realizando ninguna proeza obscena. Simplemente usa su pie gigante como paraguas. La ilustración, que data de 1493, es un grabado sobre madera de las “Crónicas de Nuremberg” de Hartmann Schedel.
Este artículo toma sus fuentes de este artículo de Wikipedia en inglés, del que he resumido y traducido ciertos extractos.

