La marca francesa Love to Love nos propuso probar una de sus nuevas creaciones. Elegí el Sexy Bunny 2, un rabbit bastante fiel a la definición original de este tipo de vibrador: rosa, con un conejito que estimula el clítoris.
No sé gran cosa del Sexy Bunny original. Pero, después de ver el esmero con que han cuidado su presentación tan «what the fuck» en la página web de Love to Love, no puedo sino deducir que es uno de los modelos estrella de la gama.
Echemos un vistazo más de cerca al Sexy Bunny 2.
Embalaje del juguete sexual
El Sexy Bunny 2 viene en una caja de cartón bastante bonita, pero desechable.
La caja tiene una ventana de plástico transparente en la parte delantera que deja ver el juguete sexual.
Aspecto del Sexy Bunny 2
De lejos, el Sexy Bunny 2 parece un conejo haciendo surf. O monoski.
También se puede pensar que la parte destinada a la penetración vaginal es el pene del conejo (según el ángulo, tiene cierto aire de pene), pero así deja de ser tan mono enseguida.
Pero las cosas son más complejas de lo que parecen: el Sexy Bunny 2 está compuesto en realidad no por uno, sino por dos conejos. Una fusión de conejos.
Por un lado está el conejito clitoriano, el que se ve a primera vista, con sus orejas ondeando al viento, sus patitas y su colita de pompón.
Pero, si miramos con un poco más de atención, se ve al segundo conejo. El grande, el vaginal; en resumen, el que tiene un poco cara de polla, con sus labios y sus orejas aplastadas. Cabe señalar que este también tiene la misma cola de pompón que su colega.
Las patas traseras del conejito son blandas y se mantienen en su sitio únicamente gracias al revestimiento de silicona del juguete sexual. Esto permite, gracias a la elasticidad, variar su ángulo con respecto al conejo grande.
El Sexy Bunny 2 es rosa. Completamente rosa. Incluso se podría llegar a afirmar que es fucsia. No es precisamente muy original, pero tampoco pretende ser excéntrico. Es un rabbit, un clásico de la categoría. Lo cual implica, claro está, que sea rosa y tenga un conejo. O, más exactamente en este caso, dos conejos.
Dimensiones del Sexy Bunny 2
En las fotos, el Sexy Bunny 2 no tiene nada de espectacular. Pero, al verlo en la vida real, nos sorprendió bastante.
Este bicho es enorme.

En la foto de arriba se puede ver junto al Lelo Ina 2. Fíjense en lo contento que parece el conejo por ser el más grande. El animal está todo sonrisas.
Enorme quizá sea exagerar un poco. Tampoco es aterrador. Digamos que es bastante, bastante grande.
Si lo medimos entero, desde la punta del hocico hasta el cierre del compartimento de las pilas, alcanza los 27 centímetros. Un buen pedazo, sí, pero si contamos solo la parte insertable, la medida se queda en 15,5 centímetros, o incluso en 15 justos si tenemos en cuenta el margen que depende del ángulo del conejo.
En cuanto al diámetro, ronda los 4,5 centímetros (como el Tantus Splash).

En resumen, el Sexy Bunny 2 no es un monstruo, pero sí tiene unas dimensiones considerables. Si las dos cabezas no les habían convencido, aquí tienen otra pista: es un conejo mutante.
Siguiendo con las comparaciones de tamaño, en esta segunda foto el Sexy Bunny 2, el Lelo Ina 2 y el Fun Factory Tiger G4 (un vibrador de tamaño medio cuya reseña publicaremos muy pronto) compiten a ver quién la tiene más grande.
Textura y material
El Sexy Bunny 2 está hecho 100 % de silicona médica, igual que su predecesor. Un buen punto a su favor, ya que los rabbit clásicos suelen tener una desafortunada predilección por materiales dudosos como la gelatina. Su superficie no tiene ningún defecto.
Alimentación del Sexy Bunny 2
El Sexy Bunny 2 funciona con tres pilas AA (tres pilas normales, vaya).
El compartimento de las pilas está en el mango. Se abre y se cierra girando ligeramente la tapa.
Abrirlo no cuesta nada, pero para cerrarlo hay que hacer un poco de fuerza (nada grave).
Como con todos los vibradores a pilas, si piensan usarlo con regularidad, más vale que tengan a mano un cargador y pilas recargables. Porque, por no hablar de todos esos bebés osos que van a entristecer al contaminar, deshacerse de las pilas usadas y comprar otras nuevas acaba siendo un fastidio si hay que hacerlo muy a menudo.

Para quienes hayan llegado hasta aquí buscando información sobre el Sexy Bunny original: ese funciona con cuatro pilas AAA.
El mango parece sólido y bien hecho; no da sensación de fragilidad. Pero no es resistente al agua.
Controles del Sexy Bunny 2
El conejito clitoriano vibra o pulsa, según el modo elegido, mientras que el conejo grande, que forma el eje principal destinado a la estimulación vaginal, gira sobre sí mismo (como si dijera «dibujo círculos con el hocico», no como si dijera «hago de exorcista con el hocico»).
Tiene tres motores. No se indica dónde están colocados exactamente, pero, a juzgar por sus movimientos, diría que hay uno en el conejito y dos en el conejo grande (uno cerca del mango y el otro cerca de la punta de la nariz).

El Sexy Bunny 2 tiene cuatro botones en el mango:
- Abajo, un botón con una sinusoide dibujada. Sirve para encender y apagar el juguete sexual (manteniéndolo pulsado) y para alternar entre los distintos modos de vibración del conejito clitoriano.
- En el centro, un botón con dos flechas entrelazadas. Sirve para cambiar el sentido de giro del hocico del conejo vaginal.
- Arriba, dos flechas, una hacia arriba y otra hacia abajo, que permiten cambiar la velocidad de giro de ese mismo conejo central.
El modo de vibración (o pulsación) del conejito se elige por separado de la velocidad y el sentido de giro del conejo grande.
Modos del conejito
Para el conejito clitoriano se puede elegir entre siete modos:
- Tres modos de vibración (con tres intensidades distintas).
- Dos modos de pulsación (con dos velocidades distintas).
- Un modo en el que las vibraciones parecen empezar, bastante suaves, en las patas traseras del conejito, y van aumentando poco a poco de intensidad hasta llegar a su cabeza.
- Un modo que alterna tres pulsaciones cortas y una larga.
Según el modo seleccionado, varía la frecuencia con la que parpadean los tres diodos situados debajo del botón con la sinusoide.
Giro del conejo grande
El conejo grande, destinado a la estimulación vaginal, puede quedarse quieto, pero también tiene tres velocidades de giro.
Tres diodos situados encima de los botones con flechas indican la velocidad seleccionada (ningún diodo encendido: conejo inmóvil; un diodo: primera velocidad, etc.).
En cuanto al sentido de giro, se puede elegir en el sentido de las agujas del reloj o en el contrario. En mi caso, no noto la menor diferencia en las sensaciones entre los dos sentidos, pero me gusta justo el momento en que cambia de dirección (aunque no tiene mucho sentido hacerlo 36 veces seguidas: solo por el ruido, acaba siendo bastante molesto enseguida).
Nivel de ruido
El Sexy Bunny 2 es bastante ruidoso. Aún está muy lejos del escándalo que hacen los Body Wand, el Palm Power y otros vibradores que se enchufan a la corriente, pero se oye bastante, eso sí. En cuestión de decibelios, el giro del hocico no perdona. No es para poner en alerta a los vecinos, pero difícilmente se le puede llamar ninja.
Eficacia del Sexy Bunny 2
No se puede usar directamente el conejito para la estimulación del clítoris: antes hay que conseguir insertar el conejo grande. Y no hay forma de hacer trampas cambiando su orientación, porque el hocico (la zona que más estimula) está frente al eje principal.
Como preliminares, siempre se puede usar el hocico del conejo grande para estimular el clítoris. Hace movimientos circulares, y las sensaciones se parecen a las de estimular el clítoris con un dedo, pero son más regulares.
Esta es, entre otras, la razón por la que principalmente usamos el Sexy Bunny 2 para jugar en pareja. Unos preliminares entre humanos y luego entra en juego el rabbit.
Sus vibraciones son muy potentes. Al menos, para un rabbit: no llega a la brutalidad de los vibradores clitorianos ultrapotentes. Pero vibra bastante fuerte y, además, se mueve bien. La estimulación es eficaz y se reparte agradablemente entre el interior de la vagina y el clítoris. En mi caso, el tiempo medio para alcanzar un orgasmo fue de unos 5 minutos. Un resultado bastante bueno.
Hay que señalar, sin embargo, que la punta del Sexy Bunny 2 apenas está curvada, por lo que no estimula especialmente el punto G.
Conclusión sobre el Sexy Bunny 2 de Love to Love
Lo bueno:
- Está hecho de un material seguro (100 % silicona).
- Sus controles son intuitivos y fáciles de manejar, incluso en plena acción.
- Es potente (al menos para ser un rabbit).
- Su aspecto es bastante hortera, pero está logrado y tiene un diseño cuidado.
Lo malo:
- Su aspecto está logrado y tiene un diseño cuidado, pero es bastante hortera.
- Las pilas: tienen la ventaja de evitar tener que lidiar con baterías que quizá no resistan bien el paso del tiempo, pero no me gusta tener que buscar tres pilas cargadas antes de cada uso.
Un aspecto que no es ni bueno ni malo, pero que conviene tener en cuenta según las preferencias de cada cual:
- Su tamaño: es grande.
Note finale du test
Les plus
- Look divertido y original
- Los movimientos del hocico
- Bastante potente
Les moins
- Funciona con pilas
- Kitsch
El Sexy Bunny 2 parece salido de una película porno de gran presupuesto o del país de los conejos transgénicos que consumen mucho LSD. En cuanto al aspecto, no es feo —ni mucho menos—, pero tampoco es precisamente discreto . La única forma de hacerlo todavía más tópico como rabbit habría sido escribir «rabbit» en él.
Pero es eficaz (que, al fin y al cabo, es el objetivo principal de un juguete sexual): permite llegar al orgasmo bastante rápido y (un criterio indispensable) está hecho de un material seguro; todo ello sin salir de una gama de precio intermedia (más caro que los conejos de gelatina apestosos, pero más barato que los LELO y otros accesorios de corte más lujoso), ya que cuesta entre 60 y 80 euros, según la tienda.
PD: Intentaremos añadir un vídeo del bicho en los próximos días, sobre todo para que se pueda apreciar el movimiento del hocico.









