Tengo un nuevo sextoy conejillo de indias entre mis manos: el Sqweel Go, un simulador de sexo oral diseñado por la tienda Lovehoney.
¿Es una máquina capaz de otorgar un cunni? En la era de los sextoys conectados o dotados de inteligencia artificial, esta pregunta puede parecer absurda… Y sin embargo, por ahora, ningún toy que se haya atrevido con el reto ha logrado realmente su objetivo. ¿Acaso el cunni sería una técnica exclusivamente reservada a los humanos?
Al igual que el Ora de LELO (que no cumplió su misión), el Sqweel Go es un simulador de cunilinctus (o cunnilingus, según los diccionarios).
Pero su principio es totalmente diferente. No vibra, y está equipado con pequeñas lengüitas, fijadas a una rueda giratoria, que van, una a una, “lamiendo” el clítoris. Una mini fucking machine para tu clítoris, en cierto modo.
Aquí va la reseña del Sqweel Go.
Embalaje del sextoy
El embalaje, desechable, de cartón en los laterales, deja entrever el sextoy a través de una capa de plástico transparente. Nada especialmente fascinante en este packaging, pero todo loable. Desempaquetemos rápido el Sqweel.
Apariencia del Sqweel Go
El Sqweel Go se parece a una especie de mini ventilador portátil, el tipo de gadget que te regalan en verano como muestra publicitaria para una marca de helados o de climatización. Minúsculo, cabe en la palma de la mano.
La parte estimulante es una rueda giratoria, equipada con diez lengüitas rosadas. En cuanto a la parte que incluye los controles y el eje de la rueda, puede ser rosa, violeta o blanca según la versión elegida. Recibimos la versión blanca.
Textura y materiales
Las “lengüitas” del Sqweel Go están hechas de silicona, mientras que su “mango” es de plástico ABS. Estos dos materiales no suponen ningún riesgo para el organismo, y son compatibles con cualquier lubricante a base de agua.
Alimentación del Sqweel Go
El Sqweel Go se recarga por puerto USB, gracias a un cable incluido. En el lado del sextoy, el cable está equipado con un conector propietario, que se enchufa en una especie de válvula situada en la base del Sqweel. En el otro lado, posee un conector USB clásico.
Con dos horas de carga para casi una hora de uso, es un ratio razonable.
Cabe señalar además que el Sqweel Go es completamente waterproof, lo que facilita su limpieza. Y, como os contaré a lo largo de esta reseña, esta característica resultará útil y necesaria.
Controles y modos del Sqweel Go
En cuanto a los controles, el Sqweel Go es simplísimo: solo tiene un único botón, grande y redondo. Una pulsación simple para encender el toy o pasar al modo siguiente, una pulsación larga para apagarlo.
El Sqweel Go tiene seis modos, de los cuales tres son velocidades de rotación (lenta, media, rápida), seguidos de tres modos fantásticos:
- Un modo que alterna entre una “pulsación” (la rueda gira brevemente, realizando solo una porción de rotación) corta y una larga,
- Una serie de cinco “pulsaciones” sucesivas, cada vez más rápidas, hasta volver a la primera,
- Un modo que repite una secuencia más compleja, y probablemente inspirada en los resultados del loto del día o en el número de margaritas bajo la ventana del diseñador, sin duda para dar una impresión de aleatoriedad. La rueda realiza pulsaciones cada vez más rápidas, luego dos muy breves, luego se pone a girar de verdad, y vuelve a empezar.
Nivel sonoro del sextoy
El ruido emitido por el Sqweel Go es agudo, incluso estridente, y no se parece al que normalmente produce un vibrador.
Si hay gente en la habitación contigua, os oirán, pero probablemente se preguntarán qué es lo que estáis haciendo. En cuanto a los vecinos, no se verán molestados, el sonido no es bastante fuerte para atravesar las paredes.
Eficacia del Sqweel Go
Antes de nada, antes de pasar a la acción, provéanse de un buen bote grande de lubricante. Sin ello, no será posible nada. El sextoy que viene a frotarse a gran velocidad contra tu clito, “en seco”, uy. Por otro lado, nadie se pone a hacer un cunni con la lengua reseca – ya de por sí, le haría daño a la lengua, y sería más áspero que otra cosa.
Aquí es un poco lo mismo, salvo que, a diferencia de vuestros genitales, las lengüitas de silicona no corren el riesgo de incomodar. Y de lubricante, tal vez sea por el movimiento de rotación que lo reparte por todas partes y/o que facilita el secado, pero se necesita una gran cantidad. Se echa sin escatimar sobre la vulva, sobre el sextoy, y se añade más después si es necesario.
¿Tenéis vuestro giga-maxi bote de cinco litros y medio de lubricante a base de agua a mano? ¡A por el mecano-cunni!
¿Resultado de la operación? El efecto es más bien… inusual, y por tanto bastante difícil de transmitir. Así que procederé mediante preguntas-respuestas para intentar transmitiros mis impresiones sobre el Sqweel Go.
¿Hay sensaciones? Sí, hay sensaciones. Ya que, gracias a esta performance, el Sqweel Go supera la pésima tentativa de cunni esbozada por el pequeño zumbido del LELO Ora, que requería un esfuerzo de concentración para ser percibida claramente.

¿Se parece a un cunni? No demasiado. Ni a un cunni logrado, ni a un cunni torpe.
En un cunni, la lamedura es multidireccional, con circulitos, ochos, zigzags, variaciones de ritmo, el alfabeto al revés, lo que queráis, pero algo diferente a un movimiento repetitivo y monótono, constantemente orientado en el mismo sentido.
Cierto, los modos de uso “fantásticos” proponen variaciones de velocidad, pero sigue siendo muy entrecortado, y sobre todo, las lengüitas llegan siempre en la misma dirección, y entran siempre en contacto con el clítoris bajo el mismo ángulo.
¿Alcanzamos el orgasmo? No. Sea cual sea el modo, si solo cuento con el Sqweel Go para asegurar mi placer, sin orgasmo a la vista.
¿Es agradable? Objetivamente, sí, las sensaciones son agradables. Si solo se tiene el Sqweel Go a mano, puede resultar un poco frustrante, pero el Sqweel Go constituye un preludio interesante, una introducción antes de cambiar a otro sextoy que entrará más de lleno en el meollo del asunto.
¿Cómo describir con más precisión el efecto del Sqweel, en comparación con un cunni? Imaginad que vuestra pareja, tomada de un impulso chistoso, se divierte haciendo “¡flap! ¡flap! ¡flap!” con la lengua contra tu clito, sin cambiar de dirección, recorriéndolo en un solo sentido. Ahora, poned la escena en avance rápida, y estáis bastante cerca del resultado.
Conclusión sobre el Sqweel Go
Los puntos positivos:
- El concepto es innovador, el Sqweel Go es un sextoy que intenta aportar algo diferente, y lo logra.
- Los materiales empleados (silicona y ABS) son sanos para el organismo.
Los puntos negativos:
- No, las sensaciones no son las mismas que las que se sienten durante un cunni.
- Sin orgasmo (al menos, no para mí).
Note finale du test
Les plus
- Concepto innovador
- Sensaciones diferentes
- Sano para el organismo
- Recargable
Les moins
- Sin orgasmo
- No es un cunni
El Sqweel Go proporciona sensaciones interesantes, pero su movimiento carece de diversidad, de variaciones, de improvisaciones, y estos gestos demasiado mecánicos no son suficientes para imitar un cunni de manera convincente.
Estoy dividida: me gusta que sea totalmente diferente de mis otros sextoys, aporta algo nuevo, y en eso, es genial, pero el objetivo cunni no se cumple.
Gracias a Lovehoney por habernos proporcionado le Sqweel Go para esta prueba
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