Prostitución en Francia: Entrevista con Manon, trabajadora sexual y portavoz del Sindicato del Trabajo Sexual

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El STRASS, o Sindicato del Trabajo Sexual, es un sindicato autogestionado que reúne a personas que realizan una actividad remunerada que implica su propia sexualidad.

En junio pasado, Najat Vallaud-Belkacem, ministra de los Derechos de las Mujeres y portavoz del Gobierno, afirmó en una entrevista para el JDD que quería “ver desaparecer la prostitución”. También recordó la aprobación por el Parlamento, en diciembre de 2011, de una resolución que recomendaba penalizar a los clientes.

Este anuncio provocó un gran descontento en el STRASS, que convocó una manifestación, y en las asociaciones de prevención del VIH.

Prostitución y seguridad de los trabajadores sexuales

En efecto, las medidas abolicionistas, lejos de proteger a los trabajadores sexuales, los ponen en peligro, al endurecer sus condiciones laborales y exponerlos aún más al riesgo de sufrir agresiones y contagios.

Manon, trabajadora sexual y portavoz del STRASS, aceptó responder a mis preguntas sobre este tema.


1 En relación con la ley de 2003 sobre la captación pasiva:
“El hecho de, por cualquier medio, incluso mediante una actitud meramente pasiva, solicitar públicamente a otra persona con el fin de incitarla a mantener relaciones sexuales a cambio de una remuneración o de la promesa de una remuneración será castigado con dos meses de prisión y una multa de 3.750 euros”.
Esta ley ni siquiera pretende proteger a las personas prostituidas, ya que va directamente contra ellas. La izquierda prometió derogar esta ley, pero actualmente ya no parece estar entre las preocupaciones del Gobierno. ¿Se sienten traicionados o se lo esperaban?


Manon: En realidad, tuvimos una reunión con Najat Vallaud-Belkacem, quien nos indicó claramente que esta ley no se derogaría antes de que el Gobierno abordara la penalización de los clientes!

 

Así que, por supuesto, estamos enfadados, porque François Hollande lo había prometido, pero ahora nos lo plantean como una “negociación”! Digamos que nunca confiamos plenamente en la izquierda, así que traicionados, no; creo que la mayoría nos lo esperábamos.

 


2 En cuanto al riesgo de agresión, ¿qué consecuencias tuvo la ley de 2003 sobre la captación pasiva? ¿Cree que acabar con los tabúes sociales sobre la prostitución podría reducir los riesgos que corren los trabajadores/as sexuales?


M: La LSI (nota de la redacción: la ley de seguridad interior de 2003, que, entre otras cosas, tipifica el delito de “captación pasiva”) tuvo múltiples consecuencias. Primero aumentó el número de detenciones (en casi todos los casos, de mujeres migrantes, porque esta ley es puramente antimigratoria y no antiproxenetas, como se presentó… y así fue como el Gobierno pudo obtener esa cifra según la cual el 90 % de las prostitutas son migrantes, basada en esas detenciones), lo que reforzó aún más la desconfianza de las TDS (nota de la redacción: trabajadores sexuales) hacia la policía.

 

Ya era difícil denunciar una agresión, porque la policía casi nunca nos escuchaba (“Pues dedíquese a un trabajo decente”, “Se lo buscó”, “¿Por qué denunciar una violación cuando se folla con cualquiera por dinero? En todo caso, solo podemos llamarlo robo, ya que no le pagamos por el mismo servicio” y otras barbaridades son cosas que se oyen a menudo cuando se presenta una denuncia). El trabajo de las asociaciones para acompañar a las TDS en sus trámites se volvió prácticamente imposible, sobre todo porque a la policía le interesaban mucho más los papeles de la víctima que el agresor.

 

El segundo gran aspecto negativo se deriva de esto: para que la policía dejara de molestarlas, las TDS se alejaron de los lugares transitados y se instalaron en lugares aislados, lejos de las asociaciones y más lejos de las ciudades, lo que las convirtió en presas más fáciles para agresores y violadores, que de todos modos saben que es poco probable que una TDS presente una denuncia. Hubo un aumento de la violencia contra las TDS.

Trabajo decente

 


3 Sobre la relación entre la prohibición de la prostitución, el VIH y otras ITS, si lo he entendido bien, cuanto más se estigmatiza a las personas prostituidas y/o a sus clientes, más difícil resulta sensibilizar a ambas partes sobre la prevención, porque no es fácil hablar con alguien que tiene miedo de identificarse por temor a ser sancionado. ¿Es esa su opinión? ¿Quiere añadir o corregir algo?


M: El problema de la prohibición es un poco como lo que decía en el segundo párrafo de mi respuesta anterior: las TDS se alejan, se esconden y no siempre están al tanto de las prácticas de riesgo o no tienen acceso a métodos de protección y detección. Por eso las asociaciones son importantes: crean vínculos de confianza con las TDS, que a su vez hacen prevención con las nuevas TDS.

 

Algunas TDS se refugiaron en Internet, así que las asociaciones tienen menos acceso a ellas y desde hace algunos años han tenido que desarrollar ramas de “TDS en la Red” para adaptar sus métodos a esta nueva forma de prostitución.

 

Además, en la calle es necesario que haya un tiempo de “negociación” entre el cliente y la TDS: tarifas, prácticas, uso del preservativo… Ese tiempo también permite a la TDS ver si el cliente le da buena espina, si no está demasiado nervioso, si no está borracho o drogado… En resumen, todo lo que puede contribuir a nuestra seguridad. Si la TDS y el cliente se sienten estresados porque la policía puede detenerlos en cualquier momento, ese tiempo se acorta y la TDS no necesariamente tiene tiempo de evaluar a su cliente, por lo que puede ponerse en peligro (y, por tanto, ser violada, agredida, secuestrada…).

 

Además, menos clientes significa menos ingresos, así que una TDS que ha tenido pocos clientes y que, como todo el mundo, necesita dinero para vivir, aceptará más fácilmente felaciones sin preservativo, por ejemplo, si los únicos clientes que vienen se lo piden.

 


4 En cuanto a las leyes sobre proxenetismo, este artículo en la página del STRASS explica muy bien las consecuencias negativas de estas leyes para los trabajadores/as sexuales. Sin embargo, me gustaría que me aclarara la frase: “La paradoja de estas leyes es que muchos trabajadores sexuales recurren a proxenetas para no ser criminalizados ellos mismos”. ¿Cree que habría que revisar la definición legal del término “proxenetismo”?

 


M: En realidad, con la ley sobre la captación en Francia o con las leyes que dificultan el trabajo sexual en otros países, muchas personas recurrieron a intermediarios. Por ejemplo, hay muchas TDS francesas que van a trabajar a burdeles (es decir, con jefes = proxenetas). A mí misma me han contactado muchas veces hombres que me ofrecían buscarme clientes a cambio de una remuneración (me consiguen los clientes, se aseguran de que las citas salgan bien y se llevan una “comisión” de paso).

 

Antes había páginas web gratuitas, pero ahora cobran (de 50 a más de 1.000 euros al mes) por publicar nuestros anuncios. Algunos dicen que se arriesgan con la ley francesa, así que es normal que cobren; otros simplemente han entendido que no tenemos más remedio que pagar si queremos trabajar bien.

 

También podemos pagar a conserjes para que den nuestro número, pagar más a los hoteleros para que no nos molesten… En resumen, actualmente no se hace nada para que podamos seguir siendo independientes.

 

Además, es necesario revisar la definición de proxenetismo, porque es un cajón de sastre: el marido que no puede justificar sus ingresos (¿se le pide eso a una mujer que ejerce otro oficio y ayuda a su pareja cuando lo necesita?), la persona que nos vigila desde la calle para ver en qué coche nos subimos, cuánto tardamos y asegurarse de que todo va bien, o aquella a quien mandamos un mensaje para decirle a qué dirección vamos, con quién y por cuánto tiempo; la persona que nos saca de un apuro y nos lleva a una cita porque se nos ha averiado el coche; la persona que nos presta/alquila un lugar (furgoneta, local, apartamento, casa, habitación de hotel…); el hotelero que nos deja trabajar en sus habitaciones; nuestros hijos cuando son mayores de edad; cualquier persona a la que hayamos ayudado prestándole algo de dinero; la amiga con la que intercambias consejos sobre las citas, las prácticas, la seguridad… Hasta llegar al verdadero proxenetismo, el que todo el mundo conoce.

 

Por supuesto, estamos en contra de esta última forma. Pero, en lo demás, ¡es pura hipocresía! Nos aíslan y luego vienen a hablarnos de los proxenetas y del peligro de esta profesión, ¡pero son ellos quienes hacen todo para que las cosas sean así!

Definición del proxenetismo

 


5 En su opinión, ¿qué medidas legales habría que adoptar para permitirles optimizar sus condiciones laborales?

 


M: Habría que darnos el mismo derecho que tiene cualquier otro trabajador: poder trabajar donde queramos (alquilar habitaciones de hotel, trabajar en un apartamento o una casa, una furgoneta… a solas o con otras personas) y tener los mismos derechos sociales (jubilación, cotizaciones…).

 

También habría que permitirnos hacer publicidad sin tener que recurrir obligatoriamente a páginas web extranjeras de pago. Revisar la definición de proxenetismo para que dejen de perseguir a nuestros colegas, amigos, familias y parejas… Tomar en cuenta nuestras denuncias (¿cómo luchar contra los proxenetas si nos negamos a escuchar a las TDS que vienen a denunciar violencia, secuestro, violación…?).

 

También habría que proteger a las víctimas de redes permitiéndoles quedarse en territorio francés y acceder a la formación, la justicia y la salud.

 


6 Los burdeles (al menos, tal como los hay en los Países Bajos, Alemania o España) no parecen ser un lugar de trabajo ideal (en la medida en que parece haber explotación). ¿Le parece que permitir la existencia de este tipo de establecimientos sería, pese a todo, una solución preferible al abolicionismo?

En su opinión, ¿cómo se podría garantizar la independencia de los trabajadores/as sexuales (o, al menos, la ausencia de explotación) y, al mismo tiempo, permitirles colaborar entre sí (como en cualquier otro tipo de negocio)? ¿Quizá mediante asociaciones?

 


M: Estamos en contra de los burdeles; como ya le he dicho un poco más arriba solo queremos poder asociarnos y trabajar juntos en apartamentos, casas… sin jefes ni horarios/clientes/prácticas/tiempos impuestos. Podría funcionar como un piso compartido, publicando anuncios para buscar colegas con quienes trabajar.

En España, los burdeles funcionan como hoteles (se alquila una habitación dentro de un establecimiento), pero nos gustaría poder alquilar una habitación en un hotel sin tener un jefe que cronometre cuánto tardamos!

 

No necesitamos que nos encierren en lugares especiales, fuera de la vista de los demás, ¡como si lo que hacemos fuera tan sucio que no debiéramos mezclarnos con el resto de la población!

 

Hay establecimientos que imponen o fomentan mucho las felaciones sin condón… ¡No quiero que jueguen con mi salud solo para que mi jefe gane más dinero!

 


7 Imagino que los trabajadores/as sexuales que hacen activismo son de los que trabajan por cuenta propia y fijan sus condiciones (aunque quizá me equivoque). ¿Cómo podemos estar seguros de que quienes trabajan en condiciones más difíciles comparten su opinión?

 


M: Una parte de nosotros trabaja en la calle y también estamos en contacto con numerosas asociaciones de salud comunitaria que trabajan sobre el terreno (en la calle e Internet), así que conocemos las condiciones laborales de algunas personas y también luchamos por ellas. Luchamos para que se escuchen sus denuncias, se las reconozca como víctimas y puedan acceder a los papeles, a la formación… (como dije antes)

 

Luchamos para que se deje de dispersar la atención en tonterías (captación pasiva, proxenetismo de ayuda y apoyo, trabajo en negro…) y para que la policía se interese de verdad por las redes de proxenetismo. Escuchar a las víctimas en lugar de interesarse por sus papeles ya sería un buen comienzo.

 

No es penalizando a los clientes ni persiguiéndonos como podremos ayudar a las víctimas de trata, porque se verán abocadas a trabajar en peores condiciones: escondidas, lejos de las estructuras…

 


8 ¿Cree que el oficio de prostituta/o podría, en algunos casos, acercarse al ámbito médico (dado que contribuyen al bienestar de sus clientes)? ¿Al ámbito artístico (igual que, por ejemplo, el de una bailarina de striptease)?

 


M: Siendo yo misma enfermera, encuentro muchas similitudes entre el ámbito médico y el del trabajo sexual. Hay que saber captar a la persona bastante rápido, con solo verla unos segundos o hablar con ella por teléfono. Hay que saber qué ha llevado a esa persona allí. He observado que el sexo suele ser una excusa para concertar una cita; muchos, antes o después, me hablan de sus problemas, de su vida, de sus preocupaciones… y hay que saber escuchar bastante bien y hacerle preguntas con tacto para que se sienta libre de hablar con un/a perfecto/a desconocido/a. Hay que tener paciencia y saber manejar las discapacidades: discapacidad física, enfermedad o, simplemente, problemas de erección, eyaculación precoz, timidez patológica…

 

Sé que vienen a verme muchos viudos en busca de compañía femenina, sin sentir que están engañando a su esposa fallecida; la mayoría de las veces soy la primera mujer a la que vuelven a tocar desde hace 1, 2 años, ¡o incluso más!

 

Pero también hace falta mucho sentido del humor para darle la vuelta a cualquier situación con una broma y quitarle dramatismo (ya sea para ellos o para nosotras).

 

Y, por supuesto, también está el ámbito artístico, ya sea el striptease, la fotografía… Incluso a mí me divierte arreglarme para mis clientes, un poco como si fuera a salir al escenario: maquillarme, ponerme ropa interior bonita, un vestido lindo, tacones… ¡O echarle imaginación para sorprender a un cliente habitual! También hay un juego de seducción que pongo en marcha: saber excitar a mi acompañante de esa noche, aunque también puedo ser yo misma, con toda sencillez, o muy seductora, o hacer de novia… En realidad, nos ponemos varios papeles según nuestro estado de ánimo y nuestros clientes.

 

Después, no todos funcionamos igual…
Muchísimas gracias a Manon por haberse tomado el tiempo de responder a estas preguntas.

 

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