Una serie de fotos en compañía de un oso de peluche sexy… Bueno, sexy o creepy, eso es discutable. De hecho, este extraño animal es un sextoy.
El Teddy Love: un peluche sextoy
El hocico y la pequeña lengua del Teddy Love vibran: el oso está diseñado para dar cunnilingus a su propietaria. Y en cuanto a los controles, estos se encuentran en una de sus patas delanteras.
Sus vibraciones no son muy potentes. Pero para ser sincera, viendo el aspecto del cacharro, ya me lo imaginaba antes de recibirlo.
Sin embargo, su mayor defecto sigue siendo que no se puede lavar. Los componentes electrónicos y la tela no son buena combinación en cuanto a higiene. Os dejo imaginar la cara del pobre Teddy al cabo de unas semanas de uso.
¿Oso de peluche sexy o creepy?
La marca que comercializa el Teddy Love lo presenta como un sextoy más asequible, para las tímidas y las que tienen complejos de todo tipo.
Dicho esto, dudo que este argumento realmente se sostenga. Entrar en un sex-shop y pedirle un vibrador al vendedor, ¿te intimida? Bueno, ve y prueba a pedirle un oso a ese mismo vendedor, cuya tienda contiene principalmente dildos, vibradores, muñecas hinchables y DVDs porno. Es un poco fuera de contexto, ¿no?
Y en cuanto a su eficacia, en realidad, no he podido verificarlo por mí misma. De hecho, tiendo a considerar los peluches como objetos dotados de una suerte de “alma”.
No, no estoy completamente loca, sé muy bien que es solo una impresión. Pero a pesar de todo, la perspectiva de tener relaciones sexuales con un oso de peluche cuyos dos ojos redondos me miran inocentemente, me bloquea por completo. En fin, no, esta vez es la excepción, no me atreví a probar este sextoy.
Sin embargo, si este oso de peluche sexy no está claramente hecho ni para mí, ni para las tímidas, puede resultar interesante en ciertos contextos muy particulares. En particular, para las personas que tienen un fetichismo de infantilización.
Y por cierto, dato cultural: la atracción sexual por los osos de peluche se llama ursusagalmatofilia. No hay que confundirla con la arctofilia, que es el arte de coleccionar osos de peluche.
