El OhMyG, de la marca Ioba Toys, es un juguete sexual de percusión destinado a la estimulación del punto G. ¿En qué consiste? Tiene forma curva y, en el extremo, una especie de apéndice que, como un martillo diminuto o un pájaro carpintero contra un árbol, viene a golpear la zona G a un ritmo regular.
A primera vista, el concepto parece extraño. Sin embargo, los primeros vibradores eran de percusión: se trataba del percutor de Granville.
Intrigada, quise probar este juguete sexual para contaros mis impresiones. Así que aquí tenéis mi opinión sobre el OhMyG.
El embalaje del juguete sexual
El embalaje del OhMyG recuerda bastante al de los Lelo: es de cartón grueso y tiene una «ventana» de plástico que permite ver el juguete sexual. Aunque es bonita, esta caja es desechable.
Incluye una funda de tela para guardarlo.
El aspecto del OhMyG
El OhMyG tiene forma de arco, es de color rosa pastel y lleva un pequeño bulto redondeado en el extremo, como una especie de mini martillo. La marca OhMyG llama a este apéndice «la perla», pero yo prefiero «el mini martillo».
Mide unos veinte centímetros, y la parte insertable mide aproximadamente 13 centímetros. La cabeza es la parte más fina y, a partir de ahí, se va ensanchando.
Textura y materiales
El OhMyG está recubierto por completo de silicona y, por tanto, es seguro para el cuerpo.
Es rígido, pero su superficie es muy suave. Aunque tiene una textura «aterciopelada, como la piel de un melocotón», atrae muy poco polvo.
Alimentación del OhMyG
El OhMyG es recargable y viene con un cable micro-USB.
No hay nada que señalar sobre el tiempo de carga ni la duración de la batería. Reconozco que no cronometré nada, pero, en cualquier caso, no tuve ningún problema en ese sentido.
El juguete sexual es resistente al agua.
Cómo funciona el OhMyG
El OhMyG está pensado, ante todo, para estimular el punto G mediante presión, gracias a su marcada curvatura. No vibra, pero tiene un extra que lo hace tan particular.
En efecto, una vez insertado y encendido el juguete sexual, su protuberancia viene a golpear el punto G a un ritmo regular, más o menos rápido según el modo elegido. El movimiento recuerda al de un pájaro carpintero perforando el tronco de un árbol.
Controles y modos
En cuanto a los controles, es sencillísimo. El OhMyG tiene un único botón. Si lo mantienes pulsado, enciende o apaga el juguete sexual. Con una pulsación breve del mismo botón, puedes cambiar entre tres velocidades de golpeteo del martillo.
Nivel de ruido
Según cómo esté colocado el juguete sexual, su mini martillo puede golpear contra el hueso púbico. El sonido que emite entonces no es tan fuerte, pero resulta un poco irritante. Parece que hay un pájaro carpintero ensañándose sin parar con un tronco… El resto del tiempo, el nivel de ruido del juguete es perfectamente aceptable.
Eficacia del OhMyG
No sabía muy bien qué esperar al probar el OhMyG. El aparato me había despertado la curiosidad, pero pensaba que quizá me decepcionaría, sobre todo porque las opiniones sobre este juguete sexual que se encuentran por internet son variadas. Pero, al final, me llevé una sorpresa muy agradable.
Para empezar, incluso antes de encender el mini martillo golpeteador, al insertar el OhMyG veo que su forma es perfecta para llegar fácilmente a mi punto G. Basta con inclinarlo rítmicamente moviendo el mango con los dedos para conseguir una estimulación bastante eficaz.
Y cuando enciendo el mini martillo, el efecto es realmente sorprendente. Depende mucho de cómo esté colocado este bulto. Según la orientación del juguete sexual, los movimientos rítmicos de su «perla» pueden quedar limitados por la presión de los músculos vaginales, o bien la perla puede moverse libremente hacia delante y hacia atrás y golpear la zona G a toda velocidad. Son dos sensaciones interesantes y muy distintas entre sí.
La combinación de OhMyG y estimulación del clítoris es especialmente explosiva, sobre todo con un vibrador de succión, como el Womanizer Premium o el Baci Lora DiCarlo. Pero con un vibrador tipo Magic Wand, como el Doxy Die Cast, por ejemplo, también está muy bien.
Limpieza del OhMyG
Un detalle que merece la pena mencionar: el OhMyG es un poco engorroso de limpiar. En efecto, cuando el juguete sexual está apagado, el mini martillo se queda fijo en posición plegada. Y, si acabas de usarlo, ahí se quedan atrapados fluidos vaginales y lubricante.
Así que, para limpiar bien esa zona, hay que encender el juguete antes de poner el extremo bajo el agua con jabón y hacerse con algo que permita llegar a los rincones pequeños, como un bastoncillo de algodón, por ejemplo, para frotar bien.

Conclusión sobre el OhMyG
Puntos a favor:
- El OhMyG estimula el punto G de forma eficaz y atípica.
- ¡Las sensaciones que ofrece combinado con un vibrador de succión son excelentes!
- Sus controles son muy sencillos.
Puntos en contra:
- Como un pájaro carpintero, a veces emite un sonido irritante.
- Su limpieza resulta pesada.
Note finale du test
Les plus
- Estimulación del punto G eficaz y atípica
- Excelente en combo con un vibro aspirante
- Controles muy simples
Les moins
- Ruido a veces irritante
- Penoso de limpiar
El OhMyG es un objeto sexual interesante… No lo recomendaría como primer juguete sexual, desde luego, pero si ya tienes una buena colección y quieres descubrir nuevas sensaciones, creo que te llamará la atención.
Gracias a Lovehoney por habernos proporcionado le OhMyG para esta prueba








