Una noche en club libertino

Club libertino: descubrir el mundo del intercambio

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¿Quieres probar la experiencia de salir por primera vez a un club liberal, pero no sabes muy bien qué esperar? Te damos una idea de lo que vas a encontrar, junto con algunos consejos para que la experiencia sea agradable.

Tanto si vas solo/a como en pareja, los clubes liberales son una buena forma de conocer gente para pasar un buen rato. Por lo general, cuentan con «rincones íntimos», espacios donde se pueden mantener relaciones sexuales si se desea.

Una noche en un club liberal

Además, los locales están vigilados, lo que evita sorpresas desagradables. No tienes que preocuparte por el riesgo de encontrarte con un secuestrador aficionado a las páginas de citas, o de invitar a casa a alguien más pesado de lo que parecía y que luego no hay manera de echar. En resumen: todo ocurre con total seguridad.

Fantasías de voyeurismo, de exhibicionismo, de tríos, de melangismo o de intercambio de parejas: allí puede pasar de todo, siempre que encuentres gente a quien le gustes, que te guste y que comparta tus deseos.

¿Cómo conocer gente en una fiesta liberal?

Tienes dos opciones para conocer gente simpática en una fiesta liberal:

Las páginas de citas liberales

Puedes conocer gente de antemano en una página web liberal, como por ejemplo Wyylde, y quedar con ellos allí. Algunas páginas son gratuitas, pero Wyylde, con su suscripción de pago, es todo un referente en el ambiente, y hay muchos liberales inscritos.

Wyylde

Si quieres, también puedes mirar los perfiles de quienes asistirán a una fiesta a la que piensas ir y enviarles un mensajito para proponerles aprovechar la ocasión para conocerse.

Los clubes liberales son un terreno neutral. Si al final no hay atracción mutua, cada cual puede irse por su lado y seguir disfrutando de una noche agradable.

Y para quienes tienen hijos o, por otras razones, no pueden o no quieren recibir gente en casa para retozar, es un lugar ideal para divertirse en grupo con total discreción y seguridad. Si organizan el casting y hablan de antemano de sus respectivos deseos, tendrán casi la certeza de que se les presentará la oportunidad de pasar a la acción.

Pero no te sientas obligado/a: puedes cambiar de opinión en cualquier momento.

Ir a un club liberal sin planearlo

O puedes ir sin planearlo a un club swinger y socializar con la gente que haya.

El inconveniente: quizá te vuelvas a casa con las manos vacías si la suerte no te acompaña. La ventaja: te esperan agradables sorpresas y disfrutas plenamente de la emoción de descubrir.

¿Fiestas para parejas o fiestas abiertas a hombres solos?

Por lo general, se distinguen dos tipos de fiestas en los clubes liberales:

  • las fiestas reservadas a parejas y a mujeres solas,
  • y las que también están abiertas a hombres solos.

Hay que señalar que el ambiente liberal es un poco «chapado a la antigua» y que muchos clubes swinger aún no parecen haber entendido que una pareja no tiene por qué estar formada por un hombre y una mujer.

Y, en cuanto a las personas transexuales o travestidas, todo depende del club. Es mejor informarse de antemano para asegurarse de que sea un local trans-friendly.

Entre las personas solteras, parece que hay muchos más hombres que mujeres dispuestos a aventurarse en un club liberal sin pareja. Por eso, algunas fiestas, a menudo los fines de semana, están reservadas a parejas y mujeres solas (que suelen ser pocas), para quienes prefieren que haya tantos hombres como mujeres y estar rodeados de otras parejas. Es menos intimidante.

Otras fiestas liberales están abiertas a hombres solos y, según el club y el tema de la fiesta, las proporciones varían.

En las fiestas de «trío», por término medio, hay un hombre solo por cada pareja. Por lo general, los clubes filtran a la entrada para mantener más o menos esa proporción.

En cambio, en las fiestas de «gang bang» o en las que no tienen un tema concreto, puede haber muchos más hombres, lo que puede resultar un poco intimidante, sobre todo si estás empezando. Y eso tanto si eres hombre como mujer, y tanto si estás soltero/a como si no. Prepárate para ver penes, aunque no participes.

Más raramente, algunos clubes swinger siguen siendo también mixtos.

Las fiestas en clubes liberales

Las fiestas en clubes liberales suelen desarrollarse en dos partes: la del restaurante y la de la discoteca. Si quieres, puedes saltarte la cena y llegar a tiempo para bailar cuando la fiesta esté en pleno apogeo.

El código de vestimenta en un club liberal

Salvo en algunas fiestas de disfraces, los clubes liberales suelen tener todos el mismo tipo de código de vestimenta.

Camisa y zapatos de vestir para los hombres: si vas en zapatillas deportivas o camiseta, no entras. Y para las mujeres, pantalones y mallas rigurosamente prohibidos; hay que llevar ropa sexy.

Entrada de un club liberal

Sí, es un poco sexista y bastante retrógrado. A cambio, una vez dentro, puedes desnudarte cuando quieras.

El precio de la entrada a un club swinger

Por lo general, hay que pagar una cantidad por la entrada al club, que a veces incluye una o varias consumiciones, y luego otra cantidad por cada bebida adicional.

El precio de la entrada varía para los hombres solos, que pagan más, y para las parejas o las mujeres solas, que a menudo entran gratis. A mucha gente le parecerá una práctica injusta o sexista. Dicho esto, en una discoteca «tradicional» suele pasar lo mismo.

Los precios de las consumiciones son bastante parecidos a los de una discoteca. Calcula unos diez euros por un refresco de cola y unos quince por un cóctel. En resumen, las bebidas son caras. Pero no vienes aquí a quitarte la sed.

Club liberal

Las cenas en los clubes liberales

Cuando estás empezando, la cena es una buena forma de conocer a la gente con la que pasarás la noche.

Se va con ropa elegante o con la ropa ligera que piensas ponerte después para bailar. En cualquier caso, allí no se está desnudo ni desnudándose. Las relaciones sexuales no son lo habitual.

Sin embargo, puede que una o dos parejas ya estén calientes y empiecen a echarse encima durante la cena. No te escandalices, está permitido. Pero no tienes que participar en nada si no quieres, en ningún momento.

El baile en los clubes liberales

En la parte de baile del club, es un poco como en una discoteca. Solo que vamos con menos ropa, al menos las mujeres. Por lo general, los hombres se dejan los pantalones y la camisa, al menos al principio. Tu pareja (o tus parejas) tiene(n) permiso para desnudarte si estás de acuerdo.

Baile en un club liberal

Sin embargo, a la hora de acercarse físicamente a otras personas en la pista de baile, las normas de cortesía son distintas a las de una discoteca «clásica». En efecto, en los clubes liberales suelen ser las mujeres quienes dan el primer paso.

Si eres mujer, no dudes en bailar sobre la barra o en la jaula si te apetece. No estás en una discoteca cualquiera y nadie te va a tachar de calientapollas del barrio por gustarte bailar en alto.

En cuanto a los hombres, antes de subirse al centro de ese nido de mujeres lascivas, hay que saber que en muchos clubes liberales su presencia puede desanimar, incluso hacer huir a las mujeres más tímidas o a las que no quieren tener contacto con hombres. Si es para reunirte con tu pareja, no pasa nada; pero si nadie te ha invitado a subir, es pesado, incluso inquietante. Mejor disfruta del espectáculo o baila en la pista.

En una discoteca «clásica», a menudo te encuentras con pesados que intentan frotarse contra tu trasero mientras bailas tranquilamente, sin haber pedido nada. Estés donde estés, esa actitud es inaceptable, pero en un club liberal está aún peor vista que en otros sitios. Así que ocurre muy pocas veces: la gente es más civilizada, quizá porque la edad media es más alta.

Baile en una fiesta liberal

Pero si alguien se pone demasiado pesado, no dudes en apartarlo con amabilidad y, si insiste, en contárselo a las demás personas que bailan a tu alrededor, que se encargarán de llamarle la atención educadamente. Algunos principiantes simplemente han entendido mal las reglas del juego, y una pequeña explicación no viene mal.

El consentimiento en un club liberal

Como la música suele estar alta, no siempre es fácil comunicarse verbalmente. Por eso es importante la comunicación no verbal. Presta mucha atención a las señales de aprobación o rechazo.

Y, sobre todo, tómate tu tiempo. ¡Nada de meter mano ni de dar palmadas en el culo! Rozar el brazo o la pierna de alguien que baila y no obtener una reacción favorable puede pasar, y no es grave. Son cosas que pueden ocurrir al bailar. Pero incluso en un club liberal, tocarle el culo a alguien sin que te lo haya pedido no está bien: nadie te denunciará, pero te verán como un/a grosero/a.

Cuando intentes establecer contacto físico, observa bien la reacción de la persona que tienes delante y fíjate en si te invita a continuar o, por el contrario, parece no apreciar tu gesto. Si parece esquivar tu contacto, está incómoda o te ignora por completo, para. Si sus reacciones aprueban tu gesto, continúa.

¿Cómo ligar en un club liberal?

Entre parejas, a menudo las mujeres aprovechan el baile para acercarse, ya sea coqueteando si son bi o simplemente entablando amistad. Después deciden si quieren seguir con una conversación tomando algo o pasar a algo más tórrido, con sus respectivas parejas o sin ellas.

Muchas parejas en las que la mujer es bi recurren a esta técnica para acercarse. Tiene su parte de azar. En efecto, cuando empiezas a acercarte a una mujer en la pista de baile, no siempre sabes quién es el hombre que la acompaña. Estás en un local liberal; que hayas visto a dos personas besándose no significa necesariamente que sean pareja.

Y puede pasar que su chico no te guste nada. O que tu pareja no le guste nada a tu nueva cómplice. No pasa nada: para empezar, se puede ir perfectamente a un club y limitarse a hacer cosas entre mujeres. Además, ligar no compromete a nada; acariciarse no siempre implica que la cosa siga en los rincones íntimos. No todo el mundo tiene los mismos deseos.

Sin embargo, para divertirte al máximo, es mejor buscar personas cuyas expectativas sean compatibles con las tuyas, sin dudar en preguntarles qué buscan.

Si prefieres un acercamiento más directo, tienes otra opción: quedarte en los rincones íntimos y esperar a que te inviten a participar en las fiestas (de nalgas), o empezar en pareja y luego invitar a algunos de los voyeurs a unirse.

También puedes entablar conversación durante la cena, en la barra o en la zona de fumadores, si la hay. Tanto si quieres ligar como si solo te apetece charlar un rato.

Temas de conversación en un club liberal

Está muy bien empezar una conversación, pero ¿de qué tema?

Un consejo: evita el «y bueno, ¿a qué te dedicas?». Nadie te va a echar en cara que lo preguntes, pero esa frase puede dar pie a una conversación aburrida de la que costará salir para pasar a un tono más sexy. En un club, nadie quiere saber que durante el día eres Gégé, un ingeniero comercial realizado en la industria de las puertas-ventana con persianas enrollables. Y contar tu día a día, en realidad, no excita a nadie.

También hay que evitar: «hemos venido todos a lo mismo». No es así. Algunos/as vienen al club a follar como locos, otros solo a ligar y otros, simplemente a disfrutar tomando algo con ropa ligera y sin que nadie les moleste, mientras miran a gente que retoza. Algunos/as todavía no saben por qué han venido y decidirán sobre la marcha si surge una oportunidad interesante.

En una fiesta liberal

Si no se te ocurre nada, pregunta a la gente qué busca en el club. Habla de los perfiles graciosos o los mensajes insólitos que has recibido en Wyylde . Cuenta tus experiencias anteriores o pide a los demás que te cuenten las suyas. Todo el mundo tendrá al menos alguna anécdota insólita que contar.

Si no, habla de sexo. O cuenta banalidades, habla de la gente que has conocido antes durante la noche, del ambiente del club, de los demás clubes de los alrededores, etc.

¿Y cómo pasar a algo más serio cuando estás cómodamente sentado charlando? Algunos preferirán un acercamiento sutil, empezando a tocarse en pareja o con caricias delicadas. Otros preferirán un «¿y si nos vamos a los rincones íntimos?», más directo: es el equivalente liberal y educado de «entonces, ¿follamos?».

Hacer amistades en un club liberal

Que estés en un club liberal no significa que no puedas hacer amigos; ¡todo lo contrario! Puedes hablar y congeniar con gente aunque no tengas intención de acostarte con ellos.

En los clubes liberales conocerás a personas con las que nunca habrías tenido ocasión de coincidir en otras circunstancias. Ya compartís un gusto por el ambiente liberal y cierta apertura de mente, lo que quizá os dé muchos más puntos en común que con la gente con la que te relacionas en el día a día.

Estás en un club liberal, no en una sociedad secreta de espías rusos. Nada te impide seguir viendo fuera de los clubes a tus amigos liberales si disfrutas de su compañía.

El sexo en un club liberal

Hablemos ahora de la pregunta que te quema la lengua desde el principio de este artículo: el sexo en un club liberal. ¿Cómo va exactamente?

Los rincones íntimos del club swinger

Por lo general, los clubes swinger tienen un espacio destinado a retozar: los «rincones íntimos».

Puede haber camas, con cortinas o sin ellas; cabinas que se cierran o cuya puerta se puede dejar entreabierta si se quiere que te vean o se unan a ti. Pero, según el club, también puede haber lugares o instalaciones más divertidos, como cruces de San Andrés, mobiliario BDSM, glory holes o habitaciones decoradas al estilo de un love hotel.

Cuando visitas los rincones íntimos, puedes encontrarte con gente que te propone, de forma bastante directa, tener sexo juntos. Pero no te sientas obligado/a: para decir que no, basta con un simple «no, gracias». Pero si te apetece, no dudes en aprovechar la ocasión.

También tienes derecho a hacer cosas prácticamente en cualquier sitio del club, incluso en medio de la pista de baile. Pero los rincones íntimos ofrecen más privacidad y, por lo general, colchones.

Prácticas liberales, toallas y preservativos

Algunos clubes previsores ponen preservativos y toallas limpias a disposición de sus clientes.

Preservativos

Los preservativos son, por supuesto, un requisito absolutamente imprescindible para las prácticas liberales. Compartimos buenos momentos, no microbios. Los que proporcionan no siempre son lo mejor de lo mejor en cuanto a comodidad: puede que sean un pelín pequeños, pero tienen la ventaja de proteger frente a las ITS y las ETS, y vienen bien si no llevas ninguno encima.

En otros clubes, habrá que arreglárselas para ir a pedirlos a recepción y, además, eso si todavía les quedan.

Las toallas sirven para varias cosas:

  • No dejar los colchones hechos un asco con secreciones corporales.
  • Y no entrar en contacto directo con los colchones. Si no eres el primero de la noche en retozar en ese lugar y quienes estuvieron antes fueron menos cuidadosos que tú, puede ser útil.

Y, por lo general, también puedes ducharte después de tus escarceos.

Vocabulario de las prácticas liberales

Algunos términos relacionados con las prácticas liberales:

Fiesta liberal

  • Sexo en paralelo: dos parejas tienen sexo en la misma habitación. Puede haber algunas caricias ligeras fuera de la pareja, pero nada demasiado intenso.
  • Melangismo : hay caricias sexuales fuera de la pareja y sexo oral, pero no se «mezcla» la penetración, si la hay: el señor A penetra a la señora A y el señor B penetra a la señora B.
  • Intercambio de parejas : además de las caricias y el sexo oral, se intercambian las parejas para la penetración.
  • 2+2: el señor A hace cosas con la señora B mientras el señor B hace cosas con la señora A, en habitaciones separadas.
  • Trío: un hombre o una mujer hace cosas con una pareja.

Prácticas liberales

  • Candaulismo: un hombre o una mujer mira cómo su pareja retoza con un hombre, una mujer o una pareja, sin participar.
  • Voyeurismo: te gusta mirar cómo retozan los demás, pero no tocas.
  • Exhibicionismo: te gusta que te miren, pero no quieres que te toquen.

Los escarceos sexuales en un club liberal

Bueno, no voy a explicarte qué hacer en la cama. Improvisarás allí, según tus deseos y los de las personas que conozcas.

No te obligues nunca a acostarte con alguien que no te apetece. Ni por educación, ni para complacer a tu pareja, ni para tener la oportunidad de acostarte con el compañero o la compañera de esa persona, ni para ofrecerle esa oportunidad a tu media naranja.

Otro punto importante: esto no es un «hoy por ti, mañana por mí». Si estás en pareja y decides acompañar a otra pareja a los rincones íntimos, no intentes imitar necesariamente los gestos de tu pareja.

Si intercambian parejas, puede que te sientas más a gusto —o incluso menos a gusto que tu pareja— con la persona del sexo opuesto de la otra pareja. Si la magia no funciona tanto como te gustaría, puedes tomártelo con más calma o invitar al señor o a la señora a parar la acción para mirar. Observar cómo disfruta tu media naranja puede resultar muy divertido y excitante.

Fiesta liberal

¿Y después del sexo?

¿Acabas de pasar un agradable momento erótico? No desaparezcas enseguida de la compañía de tus parejas de esa noche, aunque por ahora solo os hayáis «conocido» en pleno acto.

Sin pegarte como una lapa, tomar algo todos juntos o simplemente charlar un rato es agradable y forma parte de los buenos modales. Es más o menos como si acabaras de jugar un torneo amistoso de ping-pong o de correr una maratón: después de la acción, siempre está bien tomarse un momento para relajarse.

La sauna liberal

Por las tardes, los clubes liberales que tienen piscina, baño turco o sauna suelen ofrecer actividades de baño liberal. Uno se baña desnudo, a veces se pueden pedir prestadas o alquilar toallas y, si les apetece, se puede pensar en retozar con quienes se bañan al lado.

Por lo general, hay una regla: nada de relaciones sexuales en el agua. Se permiten las caricias, pero si se van a esparcir fluidos, hay que pensar en quienes se bañarán después y salir del agua para ir a los rincones íntimos.

La sauna liberal te acerca bastante directamente a la acción. Empiezas totalmente desnudo/a, y queda poco espacio para la fase de seducción. Puede que esa sencillez sea justo lo que buscas.

Pero si prefieres tomarte tu tiempo para decidir qué te apetece, y si te apetece, las fiestas liberales quizá sean una opción más agradable.

¿Qué club liberal elegir?

Último punto: ¿a qué club ir cuando no conoces ninguno?

No todos los clubes liberales son iguales. Algunos están muy concurridos y tienen un ambiente muy festivo, mientras que otros apuestan por un ambiente acogedor e íntimo.

Y otros más pueden resultar bastante sórdidos, con tres gatos mal contados que te miran de reojo mientras se manosean la polla, como únicos clientes. Por supuesto, querrás evitar estos últimos. Pero ¿cómo hacerlo si no conoces el club?

Para hacerte una primera idea de un club liberal antes de pasar allí la noche, tienes varias opciones:

Busca el club liberal en Google

Las reseñas de Google Maps (o de otras páginas) ya te permitirán hacerte una primera idea.

Consulta la ficha del local en Wyylde

Mira en Wyylde, NousLibertins o en otra página de citas liberales los eventos que organiza el club. Allí podrás echar un vistazo al número de participantes inscritos en las fiestas. (Nota: por lo general, consultar los eventos e inscribirse no requiere una suscripción de pago.)

Que haya pocos inscritos en las fiestas, sobre todo entre semana (cuando la gente tiene menos tiempo para salir), no significa necesariamente que el club sea una porquería. Algunos clubes liberales apuestan mucho por la comunicación en internet, mientras que otros se esfuerzan menos, sin que eso les impida tener buen ambiente y una clientela animada. Pero si nunca hay nadie, ni siquiera los fines de semana, es mala señal.

Pregunta a otros liberales

Por último, cuando hables con otros liberales, por internet o en un club, puedes aprovechar para pedirles algunas recomendaciones de locales liberales agradables que visitar por la zona. Sus relatos te permitirán hacerte una idea bastante precisa del ambiente que hay allí y decidir si te gustará.

 

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